jueves

Los pies y su encanto




Hoy he leído un articulo que habla sobre ese fetichismo que por lo visto muchos comparten y que me hace pensar en mi Amo, en su gran fascinación por esa parte de la anatomía femenina, debo confesar que la primera vez que me pidió que hiciera fotos de mis pies me hizo gracia y por su puesto fue todo muy divertido, tenían que ser dentro del coche y debía ponerlos uno cruzado encima del otro y apoyados en el parabrisas, nunca pensé que esa parte de mi cuerpo pudiera resultar sexy, supongo que con el tiempo he ido aprendiendo a que le gustan de muchas formas y alguna de ellas por nuestros múltiples juegos consiste en torturarlos, besar y  adorarlos,azotarlos...ahora que lo pienso esto también nos resulta muy sensual.


Hay que ver todo lo que da de si jugar con ellos, para todos los que les guste el tema dejo el enlace del articulo que leí:

Cuando el sexo empieza por los pies

Se dice que el órgano más sexual es el cerebro pero hay muchos que prefieren centrarse en los pies. Un fetichismo que cada día cuenta con más adeptos.




4 comentarios:

Gùde dijo...

Ainssssssss Alexia... yo q te puedo decir si es mi obsesión. Solamente con la mirada puedo tener un orgasmo.

Qué envidia de tu Amo... sabeis bien disfrutar de todos los placeres de nuestra anatomía y en especial el trabajo con los pies.

Salu2

Dulce dijo...

El sexo puede comenzar en cualquier parte del cuerpo o de la mente, yo prefiero aquel lugar entre el cuello y el hombro.

Dulce beso para ti.

alexia {All} dijo...

Gùde me alegro que sepas obtener placer con solo mirarlos, tu es que eres un ferviente admirador de los pies ya dejas constancia de ello en tu blog ;)

Dulce, comparto contigo ese lugar entre el cuello y el hombro me encanta recibir besos allí, la verdad es que si hay deseo hay muchos lugares donde obtener placer, besitos.

Tonetxo dijo...

Hace mucho tiempo la mujer más especial de mi vida me dijo que si era capaz de llegar hasta los tobillos de una mujer, ya estaría conquistada. Entonces me pareció una tontería. Veinte años después le doy la razón.
Beso