viernes

Mas fantasías de sumisas...




Dicen los entendidos en materia sexual que casi todas las mujeres tendemos a imaginar de una forma bastante común fantasías donde somos a veces dominadas y otras podemos dominar, que solo es una forma mas de explorar con naturalidad de un tema donde siempre estamos aprendiendo cosas nuevas, yo particularmente me siento atraída por notar que se me doblega,domina o seduce al extremo de lograr traspasar la barrera del pudor y logre despojarme de ciertos corsets, nunca he logrado encontrar placer  en buscar solo mi placer, siento la necesidad de darlo y me seduce ir a mas solo si cuento con un grado de complicidad estrecho, actualmente ya lo advierto ando ligerita de cascos, o sea muy dada a idear historias semi reales de encuentros donde solo reina el deseo...

El sexo BDSM para quienes solo sientan curiosidad representa para mi la puerta secreta de mil posibles formulas de obtener placer, todos los que hemos jugado a ceder,dominar,entregar,seducir,complacer,etc saben que no se trata de nada demasiado extraño o si...yo siento que no y me atrevería a decir que mientras mas te adentras y juegas mas ganas tienes de seguir avanzando...

Mi fantasía sumisa es amplia y muy clara solo en un sentido, para disfrutar necesito notar que los demás lo hacen también, muchas veces me da igual el entorno, los métodos,el protocolo, las formas...solo me interesa el fondo y ese siempre debe ser sereno,claro y con gente que goze sin prisas... estoy tentada a intentar un juego y solo quien desee puede participar como anónimo, como Ama-o, como sumisa-o, como curioso, yo solo pondré un decorado, un trío de chicas, dos hombres y un ambiente...



En medio de un paraje solitario hay una casa rural enorme de paredes altas y techos con luces indirectas, por sus dimensiones cuenta con varias habitaciones y  existe en medio de la sala central un sofá granate de terciopelo amplio y mullido de cojines grandes, una banqueta larga de tonos dorados y blancos, alfombra en tonos a juego , mesillas con velas diminutas de colores rojos,encendidas y dispersas a modo de sendero por todos los bordes de las paredes, hay dentro de esta sala un ambiente con sabor y olor a deseo, juntos y de pie hay dos hombres vestidos en vaquero y camiseta acompañados por tres mujeres con muy poca ropa, sus pieles son todas distintas pues la mas alta de ellas es muy blanca,alta , rubia con un pelo liso y ojos verdes  brillantes viste un mini vestido de color azul noche y una chaqueta de charol negro con cremalleras,la mediana es castaña de melena larga y rizada de ojos oscuros y labios golosos y solo cubre su cuerpo un juego de botas altas  y un vestido negro escotado con pulseras grandes, la morena es mas bien de estatura pequeña su piel es en cambio de un tono brillante como del azúcar moreno , sus ojos son de un color miel, su pelo es largo y solo lleva un vestido oscuro de tiras que dejan ver sus pechos con unos tacones bastante altos, en todas se puede notar picardía,deseo y ganas de vicios ...


Los hombres son de distintas edades, uno que quizás ni llegue a los treinta y el otro con apariencia de unos cuarenta y tantos, son conscientes entre ellos de saberse los únicos dueños de estas tres hermosas piezas, ambos están dispuestos a jugar y  a deleitarse en la sensual tarea de provocarlas y satisfacer todos los deseos que se agolpan dentro de sus pensamientos. 


Las tres miran a los dos hombres, se nota el deseo en su mirada, el de ellas, y el de ellos. Todos se sonríen. Ellas avanzan hacia ellos y se paran justo delante.

La morena pone rodea con sus brazos el cuello de uno de ellos, y se entrega al placer del beso. Él consiente, entrelazan sus lenguas. Él acaricia sus nalgas, los demás observan el juego. Luego va subiendo hasta que atrapa las muñecas de ella, de forma casi violenta, pero dulce. Con firmeza las lleva detrás y las sujeta con una sola mano. Besa el cuello de ella, y se aprieta.

Ella nota su dureza contra sí, y sonríe de nuevo. La mano libre de él coge su barbilla, levanta su cabeza, y su boca separa el vestido que le cubre el escote, dejando a la vista sus pechos, sus pezones absolutamente duros, enhiestos.



Junto al Amo mas joven, pueden sentirse observados por el otro hombre y escuchar los jadeos suaves de las otras dos sumisas, pronto el Amo mas experto coloca con mimo a ambas sumisas juntas una frente a la otra para ordenarlas que deben besarse entre ellas,su deseo es ver como son capaces de calentarse y el ritual comienza con la lengua de una lamiendo con gula el cuello de la otra, así entrelazadas se van calentando y retorciendo hasta ser un cumulo de gemidos,besos,lenguas,pechos que logran provocar la sonrisa complacida y perversa del hombre.


Hay dentro de la sala un aire denso y cargado de voces muy suaves donde casi todo esta sobre entendido y cada quien logra divertirse al lograr notarse cada vez mas desinhibido y excitado, esto logra que la chica morena sea llevada a una silla ... torrevientos



En un compás lento, las llamas danzan caprichosas iluminado la piel de las dos chicas que se funden en caricias obscenas, dirigidas, mantenidas, controladas por El que de cerca aspira el aroma a celo que las dos hembras destilan. Siente la lujuria en el cimbreante cuerpo de la morena, manejada a su antojo por su aprendiz, los ojos cerrados, los labios entornados deseosos de mas, de continuar con la brutal acometida que los otros labios le han propiciado. El calor aumenta las prendas caen, sin prisa, descubren momentos, caricias, trozos de deseo. Los hombres permanecen vestidos contemplando los cuerpos de ellas, disfrutando, dejando que la lujuria les sobrepase. Las dos de piel mas clara, se vuelcan al unisono sobre la morena, devorandola, el sudor se mezcla, las pieles se frotan hasta el punto que parecen compartir colores. La tienen en medio, la bordean, la arropan, arrancan de ella gemidos, las manos acarician el liviano cuerpo, la cogen, la poseen. Los hombres se acercan por detrás, cada uno sopesa a la mujer que tiene delante, la valora, la examina, como si estuvieran en un mercado. El grupo se compacta, los gestos que ellos hacen son trasmitidos al centro, como una ola que navega en un mar de pasión. El movimiento acompasado hace que el centro de la estancia quede vacío, poco a poco derivan hacia el aterciopelado sofá, el granate resalta la carne blanca, el dibujo se torna armonioso. Los tres cuerpos arrodillados encima, el pecho sobre el respaldo, las piernas ligeramente separadas, la morena en medio, dispuestas a ser examinadas, contempladas, disfrutadas..... Dayrus
continuara

4 comentarios:

algamarina dijo...

Una delicia!

Esperaremos con ansias la continuación...

Besos alexia{All}, y mis respetos a tu Señor...

Sweet dijo...

Alexia!!!!!
Ya salí del letargo, jajaja!!!

Continúaaa!!! Que chismosa soy XD!!

Buen finde, preciosa =)

torrevientos dijo...

Te propongo algo:

Las tres miran a los dos hombres, se nota el deseo en su mirada, el de ellas, y el de ellos. Todos se sonríen. Ellas avanzan hacia ellos y se paran justo delante.

La morena pone rodea con sus brazos el cuello de uno de ellos, y se entrega al placer del beso. Él consiente, entrelazan sus lenguas. Él acaricia sus nalgas, los demás observan el juego. Luego va subiendo hasta que atrapa las muñecas de ella, de forma casi violenta, pero dulce. Con firmeza las lleva detrás y las sujeta con una sola mano. Besa el cuello de ella, y se aprieta.

Ella nota su dureza contra sí, y sonríe de nuevo. La mano libre de él coge su barbilla, levanta su cabeza, y su boca separa el vestido que le cubre el escote, dejando a la vista sus pechos, sus pezones absolutamente duros, enhiestos.

Alguien quiere continuarlo?

Daryus dijo...

En un compás lento, las llamas danzan caprichosas iluminado la piel de las dos chicas que se funden en caricias obscenas, dirigidas, mantenidas, controladas por El que de cerca aspira el aroma a celo que las dos hembras destilan. Siente la lujuria en el cimbreante cuerpo de la morena, manejada a su antojo por su aprendiz, los ojos cerrados, los labios entornados deseosos de mas, de continuar con la brutal acometida que los otros labios le han propiciado. El calor aumenta las prendas caen, sin prisa, descubren momentos, caricias, trozos de deseo. Los hombres permanecen vestidos contemplando los cuerpos de ellas, disfrutando, dejando que la lujuria les sobrepase. Las dos de piel mas clara, se vuelcan al unisono sobre la morena, devorandola, el sudor se mezcla, las pieles se frotan hasta el punto que parecen compartir colores. La tienen en medio, la bordean, la arropan, arrancan de ella gemidos, las manos acarician el liviano cuerpo, la cogen, la poseen. Los hombres se acercan por detrás, cada uno sopesa a la mujer que tiene delante, la valora, la examina, como si estuvieran en un mercado. El grupo se compacta, los gestos que ellos hacen son trasmitidos al centro, como una ola que navega en un mar de pasión. El movimiento acompasado hace que el centro de la estancia quede vacío, poco a poco derivan hacia el aterciopelado sofá, el granate resalta la carne blanca, el dibujo se torna armonioso. Los tres cuerpos arrodillados encima, el pecho sobre el respaldo, las piernas ligeramente separadas, la morena en medio, dispuestas a ser examinadas, contempladas, disfrutadas.....

Me gusta. Un saludo