jueves

Eduardo Galiano


DE ” EL LIBRO DE LOS ABRAZOS ” EDUARDO GALEANO.




Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

5 comentarios:

Shang Yue dijo...

todos estamos vivos, aunque nuestra llama, en ocasiones, parezca apagada

Elcaligrafista dijo...

La creacion del mundo no podría hacerse sin luz y sin sombras (sin amor y sin crimen) por eso los origenes remiten a lo mismo: verbos que iluminan

mi beso

Rosaida dijo...

Como dice el autor, hay fuegos locos, tan vivos que quien se acerca a ellos se enciende y arde con intensidad. Entonces ¿Hay fuegos chicos, bobos?

Creo que todos y cado uno de los fuegos pueden arder con gran intensidad, con ganas, todo depende de las circunstancias del momento o de quién se cruce en sus caminos.

Un beso desde mi Jardín.

Ricardo Miñana dijo...

Reflexivo post,
un placer pasar por tu casa.
te dejo mi saludo y feliz finde.
un abrazo.

VolVoreta dijo...

Me encanta esta comparación que hace Eduardo con los seres humanos...hay fueguitos que por mucho que se aticen nunca llegarán a ser fuegos, tienen tanta leña verde/húmeda que lo único que se consigue con ellos es...mucho humo.

Te dejo un beso, Alexia.