viernes

Que cosa es el deseo?



Para mi es el motor de todo lo que me mueve hacia ti mi querido Amo, puedo jugar a lo que quiera contigo y siempre me quedan ganas de mas y mas juegos, has logrado despertar muchos y variados deseos dentro de mi y como para mi no es posible explicar de que se trata esta maravilla que vivo y disfruto junto a ti, pasare a dejar una explicación de quien sabe hacerlo.

El alma está en el cerebro

En su libro El alma está en el cerebroEduard Punset2 afirma:
El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.

9 comentarios:

Syd dijo...

Creo que el deseo es algo magnifico para sentir, pero tambien puede ser un arma de dos filos, si se desborda puede convertirse en obsesion, lo cual a la larga nunca es bueno.

Pero si, asi como lo dijiste, creo que llevado bien, el deseo es un motor de potencia inimaginable.


Besotes guapa!

Rosaida dijo...

"Bien entendido el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente".

Destaco esta frase de Punset porque creo que en ella se encuentra la clave del asunto. Desde la madurez cerebral (que no por tener años se es más maduro) el deseo puede entregarnos, entre otras cosas, felicidad, ilusión, alegría... en definitiva, sentimientos y emociones muy gratificantes.

También quisiera resaltar lo que dice Syd, que está muy bien traído. Creo que el deseo cuando desemboca en obsesión deja de ser deseo y se convierte en enfermedad y eso, efectivamente, nunca es bueno. Pienso que este caso se da en personas emocionalmente desequilibradas o en personas inmaduras.

Mi querida Alexia{All} me encanta pasear por tu rincón, no sólo por tus inteligentes reflexiones, también por estos temas que nos dejas tan interesantes.

Un besazo desde mi Jardín.

lotta de SirRene dijo...

Buenas noches guapisima, en mi blog te espera un reto
Un beso

alexia {All} dijo...

Mi querido Syd es un arma y como tal debemos manejarla a favor nuestro, eso es al menos lo que espero lograr yo jaja Besitos guapo.

Rosaida es un placer recibir tu hermosa visita, el deseo para mi sigue siendo motivo de felicidad, es un impulso al que no siempre es posible obedecer pero como muy bien expones da grandes satisfacciones.
Besos desde esta mi pequeña orilla.

alexia {All} dijo...

Lotta eres malísima lo sabes no? ;)
quien fue la que invento los retos?
Besitos y la verdad no se si entrare a jugar pero gracias mi niña.

Shang Yue dijo...

que se lo pregunten a nuestros cuerpos cuando, después del exceso, se relamen

Sweet dijo...

Todo pasa por el cerebro, aunque nos resulte difícil de asumir o comprender, por ende, si se racionaliza, todo es factible de ser mesurado y/o manejado, incluso el deseo (aunque no siempre querramos hacerlo, jejeje).
Un placer leerte.
Cariños.

Ipnauj dijo...

Todo cabe. Los orientales hablan de no desear, simplemente ser.

Un gran saludo.

VolVoreta dijo...

Qué sería del ser sin deseo? o del deseo sin ser? Tal vez la cuestión sea encontrar el término medio...

Te dejo un beso, Alexia.