jueves

El latigo



 Porque los azotes tienen un interés especial para mi y porque me ha parecido un texto interesante para todos los que se inician en esta técnica dejo este aporte encontrado en el ciber espacio.
Los siete secretos del látigo

Inmovilidad:
 El azotado o azotada debe estarse quieto, para que no haya errores de cálculo. Si se mueve mucho, lo ideal es atarlo antes de empezar la sesión. Las zonas más placenteras para azotar dependen un poco de las preferencias del sumiso, pero las más habituales son las nalgas, la espalda, las piernas, los pechos y el torax. Si se va a flagelar la espalda, mejor que esté desnuda y no demasiado arqueada, para proteger las partes más sensibles.
Precalentamiento: No es recomendable empezar a azotar así por las buenas. Es preciso cierto precalentamiento, que se consigue rozando la espalda, las nalgas o la zona que se vaya a "trabajar" con las puntas de las colas del látigo, para que el cuerpo de la persona sumisa vaya liberando endorfinas y poniéndose a tono. Luego se puede empezar a pegar con suavidad, acariciando la zona "castigada" con la mano después de cada azote. Cuando la piel esté roja y caliente, es síntoma inequívoco de que el cuerpo sumiso pide más fuerza.
Empuñadura: El que flagela debe de empuñar el látigo como si fuera una raqueta de tenis, con la mano firme, pero el brazo y la muñeca relajados.
Limpieza: Los floggers, al ser cortos y repartir el golpe entre varias colas, son ideales para ser utilizados con personas; aún así, el azote debe ser limpio y rápido. Sólo las colas, nunca el mango, deben castigar al sumiso.
Distancia: La hormigueante sensación de dolor en el cuerpo receptor aumentará o disminuirá según la distancia a la que se azote: si se roza la piel con las puntas de las colas, se producirá un ligero ardor, pero si se azota desde menos distancia, se irá incrementando el grado de escozor.
Técnica: Hay que pegar con lentitud, espaciando los latigazos, para darle tiempo al sumiso a disfrutar y asimilar la sensación. No siempre se debe dar en el mismo sitio, pero sí en la misma zona, cambiando de tercio cuando se consume la satisfacción.
Ritmo: Debe ser constante, para producir un efecto hipnótico en la mente del azotado. Eso sí, se puede acelerar o ralentizar después de una pausa o cuando se pasa a una nueva parte del cuerpo.

6 comentarios:

Syd dijo...

Esta es una de esas practicas que no tengo planeado poner en practica, no en al menos un futuro cercano :)

Pero siempre me ha parecido interesante ver los puntos concretos (especificaciones) que diferencian un estilo de placer o un estilo de vida, con lo que son simples golpes brutos.

Interesante guapa, besotes!

Sweet dijo...

:S:S:S:S
Mi Amo no pasó por aquí, no??
jejejejjeje
Cariños!!!!!!

MORGANA dijo...

Siempre se aprende algo nuevo,no conocía los secretos de esta técnica.
Besos.

attella{C2} dijo...

Muy interesante tema, gracias por compartirlo mi bella...

besos de una kajira

shurime dijo...

Muy díficil arte y peligroso, tanto para la sumisa como el Amo que se yo de uno que de poco... (y no es el mío) jajajajaja

Un beso muy dulce

AMOR dijo...

Hola mi niña linda!!!!!!!!!!!
Lo del latigo esta bien para los que se inician y para los que no, a mi la verdad es que no me hace mucha ilusion resibirlos, pero me pone muy cerda darlos.
Besazos para ti desde esta incrible orilla del placer!!!!!!!!!
TQM!!!!!!!!!!