domingo

Relato de axel segunda parte


Obedecí, como siempre, y me apresuré a abrir la cajita envuelta en papel de regalo; eran un cinturón y unos pulpos de mi Ama, pues son a Ella a quien pertenecen, yo sólo los llevo puestos:

-
"Gracias, mi Ama. Muchísimas gracias, mi Señora ".
- "Traémelas!!! "

Inmediatamente me arrodillé ante Ella, con mi boca cogí el cinturón que tenía una cadenita colgante y los pulpos con la boca y fui caminando a cuatro patitas hasta llegar a mi Señora. Ella se agachó y con cuidado deposité el regalo en las manos de mi diosa.

Ella, con cuidado pero firmemente procedió a colocar el cinturón hasta casi hacerme perder la respiración y los pulpos apretados de manera que mi dispositivo me molestase aun mas, aprisionado ahora entre tanto pulpo.



Quité los pendientes que adornaban las lindas orejitas de mi Ama, y masajeé con mis dedos sus lóbulos para aliviarlos. Al quitarle lentamente el foulard que cubría su cuello, me vino el aroma fresco de la persona a quien pertenezco, estoy seguro de que entre millones de pañuelos sería capaz de identificar el de mi Dueña. terminé de desabrochar su camisa blanca. Posé las palmas de mis manos en sus hombros para después deslizarlas suavemente por sus brazos, hasta hacer caer la prenda al suelo. A Ella parecían agradarle mis caricias, pues en ningún momento se borró su preciosa sonrisa de su carita, tan linda, mientras sus dedos jugaban con la cadenita que colgaba del cinturón. Cada vez

La blusa al caer dejó al descubierto su torso suave, contorneado, perfecto, con esos pechos y esos pezones de miel que me apuntaban de forma descarada... los tenía ahí, tan cerca de mi cuerpo pero tan lejos de mí al mismo tiempo.

Mis manos temblaban al desabrochar el botón de su falda de cuero negro y, al deslizar hacia abajo la cremallera sobre su cadera con tanto mimo, sentí algo similar a deslizar mis dedos por su sexo. El dispositivo volvió a recordarme una vez más a quién pertenecía. Acabé de bajar su falda y arrodillado, me incliné de nuevo para besar los pies de aquel ser supremo a la que pertenezco en cuerpo y alma. Soy inmensamente afortunado porque Ella me hace infinitamente libre.

Aún arrodillado, me incorporé un poquito para poder bajar sus medias..

La playa de la piel que cubre su sexo y caderas son calas prohibidas para mí hasta que ella da la orden expresa. Había llegado el momento de quitarle el tanga con mi boca. Me esforzaba por hacerlo despacio, suave, sin lastimarla...lo que suponía doble castigo para mí: por un lado, me producía una excitación desmesurada, por lo que me resultaba del todo imposible ahogar el grito de dolor al tener mi pene preso en su jaula; por otra parte, el tener que adoptar tantas nuevas posturas para realizar bien mi trabajo, hacía que los pulpos se clavasen bien en mi. Perdí la noción del tiempo, tal vez sólo estuve unos segundos... pero a mí se me antojaron minutos. Ante la imposibilidad de alcanzar mi objetivo, traté una vez de ayudarme con las manos. Ella me hizo saber que no había sido buena idea, colocando su dedo índice sobre el dispositivo de plástico.
Esta vez no pude siquiera ahogar el grito de dolor, lo que hizo que abriera bien la boca, y por ende, que la goma de su tanga se escapara de mis mandíbulas, golpeando levemente su piel. No dijo nada, absolutamente nada, pero la conozco como a mí mismo, puesto que Ella es mi yo Dominante que complementa a mi yo sumiso; estaba castigado.

Aunque mi pene luchaba inútilmente por salir de la prisión en que mi Ama le había encerrado, disfruté mucho bañando a mi Dueña... mis manos, a modo de esponja, acariciaron su cuello; sus hombros; sus pechos que me vuelven loco con sus pezones que me apuntan, provocándome, como si supieran que jamás podría hacerles nada porque son inalcanzables para mí; su estómago, liso, suave, que da paso a su vientre plano; a veces me gustaría ser el anillo que lleva en su dedo para poder estar pegado 24 horas al día a su piel de terciopelo; su sexo, suave, depilado, tan bello...me tiraría directamente sobre él para devorarlo una vez y mil veces más, pero sé que el néctar de mi diosa no se hizo para un mortal. Me conformé con otro manjar exquisito; los pies de mi dulce dama.

Tras el baño la Señora siempre pide masajes con una mezcla de aceites relajantes. Ese día tuve que parar muchas veces por el dolor que el dispositivo causaba en el juguete de mi Ama, lo que provocaba que Ella de enfadara y me recordara lo inútil que podía llegara a ser algunas veces:


-
" Ahora por qué para el perro ? "
- " perdone, mi Ama. Señora, es el... No puedo evitarlo, por favor, mi Ama "

En esos momentos me sentí muy suyo, totalmente humillado, dolorido, castigado... Sólo mis lágrimas, como las del niño a quien quitan su juguete la conmovieron un poco:


-
" Anda, inútil, trae la llave. No vales para nada!!! "


Continuara...

4 comentarios:

garinoska dijo...

Excelente, con todo respeto mis felicitaciones a tu Amo All, escribe muy bien y la descripcion de ese momento vivido por ambos es maravillosa, espero la continuación.

Besitos

Shang Yue dijo...

dolor y mando, qué combinación más sugestiva

gatita mimi {R} dijo...

esperando con ansia y deseo la continuación de esta maravillosa serie. Me encanta que hayáis alcanzado esa complicidad en el intercambio de roles, mis felicitaciones a los dos.
Un beso y un dulce ronroneo si me lo permitís

Carlos dijo...

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