martes

Fin del relato de axel


A cuatro patitas la llevé en mi boca la llave que abre la jaula que encerraba el juguete de mi Ama. De rodillas junto a su cama, la regalé mil besos en sus manos, cuello y pies en agradecimiento por el alivio que aquello supuso para mí. Como casi todas las cosas buenas en esta vida, este detalle también tenía un precio; abrió el candado y mi pene salió de su jaula enorme y tieso. Acto seguido, y sin mediar palabra, me colocó con el culito en pompa ante Ella, y comenzó a golpearlo con su flog, una y otra vez... flogazos acompasados que me recordaban junto con sus palabras, lo blanco que estaba mi culito necesitado de aquel toque de color, lo poco que había sido capaz de aguantar esta vez insinuando que seguiríamos practicando... Cada fustazo me hacía botar, y cada bote
hacia que se me clavasen mas los pulpos.

- "Perro, tus lágrimas me han conmovido una vez. Ni sueñes que vas a librarte de los castigos porque llores como un nenazo, es más, me encanta que lo hagas. Quiero que se note a quién perteneces "

- "Sí, mi Ama. Este perro le suplica perdone su ignorancia, por favor, Señora”

La mayor de las excitaciones se apoderó de mí cuando mi Ama dejó el flog y se dispuso a acariciar mis nalgas rojas y escocidas. A mi mente acudió el recuerdo de hacía unos minutos apenas, cuando la estaba bañando... una de las veces en las que para abrir el grifo tuve que pasar mi pecho por delante de mi Dueña, Ella sacó la lengua y comenzó a masajear mis pezones, lo que casi me lleva al orgasmo.

Me dejé llevar por las caricias que mi Ama hacía en mis glúteos azotados y sentí cómo separaba mis nalgas. A menudo me explora sin permitirme gemir ni quejarme. De pronto, sentí que algo entraba dentro de mi cuerpo... estaba siendo enculado, sin previo aviso, ni demasiadas contemplaciones. Por no enfadar a mi Ama apenas emití un sonido similar al de un sordo gemido.

Mi Dueña me dio la vuelta girando el consolador a la vez que tiraba de mi collar de perro. Su juguete estaba duro, suave, húmedo, enhiesto...:

- "Sigue con lo que estabas haciendo, perro! "

- "Sí, sí, mi Ama "

- "Obedece!!! "

Vestí mis manos de ternura y masajeé su cuerpo hasta hacerla perder el control de placer. todo yo era en aquel momento su juguete, su perrito, su muñeco... su yo sumiso que complementa su yo Dominante.

Tras asegurarse que había lamido toda la leche que derramé por su cuerpo, mi Ama me liberó de esos pulpos cuyos ganchos me estaban matando, lo cual me produjo un dolor horrible que Ella se encargó de mitigar dando pequeños mordisquitos en las zonas más doloridas. respiré aliviado cuando vi que guardo en la mesilla el dispositivo de castidad, pues eso significaba que aquella noche podría dormir del tirón, sin despertarme de dolor al soñar con Ella. Lo que no imaginé es que la cinta elástica que sacó de la mesilla de noche era para mí. A mi pene y testículos ató un extremo, el otro, al larguero de su cama, de esta manera, cada vez que me levantara al baño, mis genitales serían torturados y no tardaría en volver a la habitación, con el consecuente castigo si gemía y la despertaba entre noche.

Mi espontaneidad me llevó a protestar un poco por tener que dormir con el consolador con el que me había enculado momentos antes, cuando la estaba dando los masajes. desde el suelo, junto a su cama, pregunté sin debía dormir con ello puesto:

- " No, perrito, claro que no. Olvidé algo, Culito en pompa!!! "

Obedecí deseoso de que me librara de aquello que me llenaba el culito. Al no permitirme retirarme pensé que mis nalgas serían de nuevo azotadas por haberla despertado de aquellas malas maneras, sin embargo, noté cómo de pronto mi culito ardía, y algo volvía a llenarme por completo. El mismo consolador volvía a llenarme, pero ésta vez, lleno de pasta de dientes que me provocaba una insoportable quemazón en mis entrañas. Apenas acertaba a suplicar con los ojos bañados en lágrimas:

- " Espero que aprendas a obedecer sin más, perro, si no, te pasarán muchas veces cosas como ésta, pequeño "

- " Por favor, mi Ama, le suplico..."

- "Pleaseee. Basta!!! "

- " Mi ama, por favor, permítame lavarme el ano, se lo suplico, Señora, por favor.

- "Jajaja. Ve si quieres a la bañera y lávate pero te recuerdo que estás atado a mi cama por una cuerda elástica, no creo que llegues hasta allí, a menos que estés dispuesto a perder por el camino el esmirriado juguete que llevas colgando entre las patas. Jajaja Y no estoy dispuesto a perder mi jueguete preferiso, perro."

Yo estaba tumbado, bocarriba, en el suelo, junto a su cama. Ella bocabajo. Dejó caer su brazo derecho sobre mi cabeza para acariciar mi pelo. Este gesto me hacía sentir más tranquilo, muy seguro, protegido...Mi boca sólo dijo:

- "Buenas noches, mi Ama. La quiero "

Me dormí con la melodía de su nombre en mi mente y un único deseo en el corazón: ser el mejor esclavo para que llegara pronto el momento de dejarnos ir, y sentir, como si el mismo rayo nos hubiera recorrido a ambos al mismo tiempo.

2 comentarios:

Moroi dijo...

He esperdoa a qué terminara el relato para decir .... Chapó.

Saludos.

gatita mimi {R} dijo...

Sólo se me ocurre una palabra para describir esta preciosa historia: sublime
Un beso y un dulce ronroneo