sábado

Relato el final...

La impresión me arrancó un grito. Fue sólo eso, la impresión del
calor sobre mi piel. No duró lo suficiente como para que sintiese
dolor, al contacto con mi cuerpo, la cera se enfriaba casi al momento,
y lo único que permanecía era la sensación de tirantez y el pegote
sobre la piel cuando me movía. Esperaba la siguiente salpicadura
cuando un cubito de hielo empezó a girar alrededor de mi pezón
derecho. A medida que se iba derritiendo, las gotas de agua helada
resbalaban entre mis pechos y hacia mi estómago, entre las
salpicaduras de cera. De un pezón pasó al otro y luego desapreció.
Definitivamente, prefería la cera. La primera sensación era más
impactante, pero pasaba muy rápido, mientras que el hielo me provocaba
estremecimientos y, de alguna forma, la impresión duraba más. El
siguiente chorro de cera fue mucho más largo y cayó sobre mi estómago,
trazando una línea que iba desde la base de mis pechos hasta el
ombligo. Otra vez se me escapó un grito entrecortado con el primer
golpe de claro sobre la piel, pero la cera no tardó en enfriarse.
A intervalos irregulares, siguió vertiendo cera sobre mi piel, y cada
vez yo volvía a saltar sin poder evitarlo. Sabía que era una tontería,
porque había comprobado que realmente no me hacía daño, pero no podía
evitar tensarme mientras esperaba y dar un respingo cuando volvía a
sentirlo. Otro cubito de hielo fue a parar a mi ombligo y se quedó
allí. Involuntariamente, me moví e hice que cayera. Una palmada en mis
muslos me dejó claro que tenía que estarme quietecita, y al momento el
hielo volvió a su sitio. Prácticamente podía notar cómo se iba
derritiendo y como el agua fría se deslizaba sobre mi piel, hacia los
costados. Empezaba a sentirme incómoda y muy fría cuando la lengua de
mi amo en mi coño hizo que todo cambiase. Frío y calor se mezclaron
dentro de mí haciendo que mi nivel de excitación volviera a
dispararse. No recordaba que nadie me hubiera lamido nunca de aquella
manera.
Era delicioso, húmedo, caliente, aplicando la presión justa. Rodeaba
la base del tapón anal y del vibrador, deslizándose entre los labios
de la vagina y rodeando el clítoris, aplicándole lametones rápidos y
continuos con la lengua rígida. Ahora, cuando parecía que estaba a
punto de correrme, mi dueño se limitaba a hacer caer otro chorro de
cera sobre mis pechos o a colocar otro cubito de hielo en cualquier
otra parte de mi cuerpo. Sólo con eso conseguía que me contuviese un
rato más. Se deleitaba en mi coño, lamía la parte interna de los
muslos y luego subía para succionar mis jugos y yo deseaba cada vez
más.
Sin embargo, lo bueno no suele durar y, cuando se cansó de chupar, mi
amo empezó a aplicarme el hielo y la cera en el coño. Las primeras
gotas de cera en un punto tan delicado me provocaron un ataque de
pánico. Sin embargo, al calor le seguía de inmediato el hielo,
aliviando las primeras punzadas de dolor sobre la piel sensible.
Cuando menos lo esperaba, el juego terminó definitivamente y me
encontré arrodillada sobre la cama, con las manos otra vez atadas a la
espalda. No tuve claro qué era lo que mi señor deseaba de mí hasta que
se colocó a mi lado.
Encendió el vibrador, dándole la máxima potencia, y fue sacándolo
lentamente. Lo apagó en cuanto estuvo fuera y empezó a tirar del tapón
anal. De pronto me sentí vacía, muy vacía, e incluso más indefensa que
antes. La frustración, sin embargo, se convirtió en expectación cuando
mi amo se tumbó a mi lado sobre la cama. Su pierna caliente se
apretaba contra mí y una de sus manos se apoyaba en el pliegue de mi
pierna.

- Bueno, puta, ahora voy a meterte una polla de verdad-. Durante un
momento casi ni me lo creí y luego dudé. No estaba segura de si debía
tomar la iniciativa o limitarme a esperar-
.¿¿A qué estás esperando, perra? Clávatela hasta el fondo. En ese culo
de puta que tienes.
Resultaba complicado sin poder verle ni tocarle, pero no esperé ni
medio segundo. Me giré hasta quedar frente a mi señor y luego volví a
girar, aunque esta vez levantando la pierna hasta quedar montada a
horcajadas sobre él. Balanceé las caderas tentativamente, deslizándome
sobre él hasta acabar apoyando la punta de su polla entre mis nalgas.
Con cuidado, empecé a descender, pero resbaló y acabó deslizándose
hacia mi espalda. Volví a intentarlo con idénticos resultados. La
tercera, sin embargo, fue la vencida. Esta vez mi amo tuvo compasión
de mí, me separó un poco más las nalgas con una mano y empujó la punta
de su verga dentro de mí. Luego volvió a quedarse quieto y fui yo la
que empezó a moverse. Descendí hasta que la tuve dentro por completo,
sus huevos apretándose contra mi culo. Su tacto dentro de mí era
deliciosamente cálido después del frío del tapón anal. Empecé a
moverme, buscando un ritmo cómodo.
Mi señor me dejó hacer durante un rato, pero pocos minutos después
volvió a tomar el mando. Sus manos azotándome, golpeando mi culo más o
menos rápido y con más o menos fuerza, me indicaban el ritmo que debía
seguir. Me aceleraba más y más, jadeando y gimiendo de placer. Por
primera vez no necesitaba esforzarme demasiado para poder escuchar su
respiración acelerada y eso me espoleaba. Necesitaba hacer que gozara.
Gran parte de mi placer venía del suyo y deseaba poder darle más y
más. Gimió por primera vez y me ordenó parar.
Deseé poder protestar. Las palabras casi se escaparon de mis labios.
¿Por qué iba a querer detenerse ahora? Sus manos en mis caderas me
levantaron y me obligaron a moverme poco más que unos centímetros
hacia delante para después empujarme hacia abajo con fuerza. Grité de
placer mientras su polla se clavaba bruscamente en mi coño.
Instintivamente empecé a contonearme sobre él. Esta vez él tampoco se
contenía y sus gemidos resonaron con fuerza en la habitación. Sus
azotes y la forma en que sus manos apretaban mi culo después de cada
golpe me excitaban incluso más. Seguía sin tener permiso para
correrme, pero tampoco me importaba, estaba disfrutando de la
situación lo suficiente como para que no me preocupara afrontar las
consecuencias.
Bruscamente, mi señor desató la venda que me tapaba la vista. La
habitación estaba iluminada sólo por la luz que entraba por la
ventana. Empezaba a oscurecer y era cada vez menos, pero aún así tuve
que parpadear, medio deslumbrada. En cuanto mis ojos se acostumbraron
a la luz, mi mirada se dirigió automáticamente hacia abajo. Los ojos
de mi señor estaban clavados en los míos.
- Córrete Ahora, zorra. Hazlo-.
No podía apartar la vista. Su mirada me envolvía. Sus ojos sólo se
cerraban de vez en cuando con algún gemido de placer especialmente
intenso y su cara lucía una sonrisa satisfecha. Sus manos dejaron mi
culo y subieron hasta mis pechos. Apretó mis pezones con todas sus
fuerzas mientras inclinaba la cabeza hacia atrás. Su grito de placer y
la vista de su cara durante el clímax me hicieron llegar el orgasmo
sin dejar de mirarle.
Disfruté tanto de mi orgasmo como de su expresión de placer y de su
sonrisa de propietario complacido cuando me incliné para besar su
pecho y su cuello. Me desató las manos y me hizo apoyarlas sobre el
colchón antes de abrazarme y besarme los labios.
El beso se volvió cada vez más intenso mientras mi señor me hacía
girar sobre la cama hasta quedar sobre mí. Sin darme tiempo a
abrazarlo se levantó y me hizo ponerme de pie a su lado. Me temblaban
las rodillas mientras le seguía hasta el baño. Disfrutando del agua
caliente de la ducha, intenté enjabonarle, pero no me lo permitió. Fue
mi señor el que se dedicó a lavarme con suavidad, despegando de mi
cuerpo todos los restos de cera, masajeando con cuidado las zonas en
las que mi piel parecía más enrojecida. Pronto volvía a estar sobre la
cama, cómoda y calentita, acurrucada contra mí amo.
Lo último que oí antes de quedarme dormida fue la voz de mi señor
diciéndome que podría aprender, que si ponía atención y me esforzaba
acabaría convirtiéndome en una buena perra. Supe que aquella tarde
había sido todo lo que yo esperaba.
Superaba con mucho todas mis fantasías y mis expectativas. Me dormí
esperando ansiosa el momento de volver, sabiendo que después de
aquella primera sesión habría muchas otras. _
All

7 comentarios:

sombra sin nombre dijo...

Llegó el final no deseado. Me quedo con el buen sabor de las lecturas y la promesa de que habrá mas.
Besos.

Julia - Tu isla encantada dijo...

¡Menos mal que lo acabaste! ya no se podía aguantar tanta tensión. Ni tanta calor tampoco jajaja... que no veas como sube la temperatura leyendo vuestras sesiones.
No me extraña que tu amo esté tan contento contigo, pues creo que tiene que ser muy difícil poder complacerlo como tú lo haces, sobre todo en eso de no poder correrte cuando más lo deseas, tantas veces seguidas... yo creo que me volvería loca, aunque reconozco que el final tiene que ser apoteósico por tan esperado. Y lo de la cera... si te soy sincera me ha dado un poco de miedo, menos mal que enseguida te ponía el hielo y después te cuidó con mucho mimo. No hay duda de que sabe lo que hace.
¿Sabes? siempre me ha intrigado el saber cómo sería una sesión, por eso os estoy agradecida, por contarlo tal cual. Confieso que me habéis puesto a mil y que ha sido todo un placer leeros.

Mil besitos para ambos,

luna roja {REHMY} dijo...

Hola!! Alexia {All} que maravilloso y hermoso relato, expresando pasión, erotismo y a su vez la incertidumbre de no saber lo que seguiría fue excitante, no hay duda que lo disfrutaste al máximo y has vivido una experiencia inigualable y satisfactoria en tu primer sesión junto a tu Señor.
"FELICIDADES".
Que todos los encuentros que te esperan con tu dueño sean siempre así de hermosos y BeDeSeMeseros.
un cariñoso abrazo y beso preciosa y mis respetos a tu Señor.

lunaroja{REHMY}

Shang Yue dijo...

fascinante!!
soy poco original, lo sé, pero no importa

alexia {All} dijo...

Gracias por vuestros comentarios, pero yo no soy la sumisa del relato, ya me gustaría a mi tener toda esa resistencia ;), mi Amo es el autor y son suyas las vivencias que narra con tanto mimo.
Yo vivo junto a el una historia donde sigo disfrutando y aprendiendo a ser cada día un poquito mejor.

Besitos de canela.

Sonhos de Rebbecca dijo...

saudações, fazendo uma visita q belo blog com lindos textos e fotos bjos Anna Rebbecca

shurime dijo...

Me ha encantado, a pesar de que me ha dejado sin siesta... jejejeje es broma.
Deseando que lleguen muchos mas
Un beso muy dulce