lunes

Con el


La oscuridad y el silencio eran absolutos; no se oía ni el más mínimo ruido por mucho que mis sentidos estuviesen alerta al más leve de los sonidos que llegase hasta ellos. No era una situación que me extrañara, ya la había disfrutado en otras ocasiones, pero en esta se estaba prolongando mas de lo habitual.

La venda negra que cubría los ojos me impedía ver a mí alrededor. Tenía un tacto suave, casi familiar, que actuaba como el aperitivo en los comensales, incitando y predisponiendo mis sentidos a cualquier estímulo externo y exacerbando y estimulando la vitalidad de la prolongada esperaba sin saber siempre muy bien qué sucedería. En un estado de tensa calma que activaba todos mis circuitos que me hacía sentir aún más viva. El cinturón de mi bata de seda ligaba mis muñecas e impedía la tentación de quitarme la venda.

Él me había traído a su casa, recorriéndola, había caminado por los pasillos de su morada, sintiendo en la planta de los pies la fría dureza del suelo y el cálido almohadillado de las alfombras, sintiendo como el resto del cinturón de la bata pasaba entre mis piernas y se incrustaba entre los labios de mi sexo cuando tiraba de él para llevarme, y sentía su opresión, y como se humedecía mientras me proporcionaba el placer previo al que sabia me esperaría después.

Llegamos…

Realmente no sabia donde habíamos llegado, únicamente la desaparición de la continua presión me indico que habíamos llegado; me paré, y sentí como el cinturón de seda se deslizaba entre mis piernas, liberado de la presión que mis labios ejercían sobre él. Las plantas de mis pies se asentaban sobre una cálida y mullida alfombra y sentí sus manos, siempre suaves y firmes, sobre mis hombros, indicándome con su presión lo que él quería que hiciera.

Me resistí en un primer momento, era parte del juego, y la presión aumentó casi de inmediato, aun sin palabras. Pausadamente, como en cámara lenta, comencé a doblar las rodillas, mientras sus manos pasaron bajo mis axilas para ayudarme en el descenso, y sentí como su pene, su enhiesto miembro, rozaba mi cadera, mi vientre, mi pecho, y se tropezaba contra mi barbilla. Intente, en mi ceguera, introducirlo en mi boca, lo perseguí sin lograrlo, sin lograr tomarlo entre mis labios, sentirlo en mi boca, sentir su golpeo contra mi garganta. Pero fue inútil, el siempre lo tiene todo controlado, y fue un esfuerzo fútil, condenado al fracaso, pero que hizo que mi respiración se acelerase un poco más.

Mis rodillas estaban sobre la alfombra, noté su pie entre mis rodillas, y cómo las empujaba hasta separarlas; me sentía bien, cómoda sintiendo su fuerza sin dureza, su pie pegado a mí, como una prolongación de todo su cuerpo sobre el mío.

Acto seguido, salió de entre mis rodillas, por un momento no supe donde se encontraba, hasta que noté como la parte libre del cinturón de seda comenzaba a atarse a mis tobillos, mientras sus manos acariciaban mis piernas desnudas. Y un estremecimiento de placer me recorría de arriba a abajo, al sentir la rigidez de sus yemas sobre mí.
La posición no era muy cómoda, mis manos prácticamente tocaban los pies y la tentación de sentarme sobre las piernas se hacia cada vez mas fuerte, por lo que lentamente comencé a sentarme sobre mis piernas, hasta que noté un ligero azote en mis nalgas, mientras, por primera vez, escuchaba su voz que únicamente me decía una palabra, la primera palabra suya que había escuchado en las ultimas horas:

- ¡No!

Su voz sonó cálida como siempre, pero restallo como un látigo en mi cerebro, él no me quería sentada, me quería con mis senos erguidos, mi vientre liso, mi barbilla alta, casi desafiante. Su voz, esa palabra, esa única palabra destruyó mi resistencia, incluso esa que únicamente buscaba continuar el juego, ese juego de sumisión, de dominación, de placer.

Nuevamente elevé mis caderas hasta quedar con el pecho erguido, y la barbilla alta. Sabía que esa posición le gustaba, porque se sentía orgulloso de mí quería que yo me sintiera, como de hecho estaba, orgullosa de él, y se lo demostrase adoptando esa postura.

De repente, siempre lograba sorprenderme, sentí el húmedo contacto de sus labios en los míos, a la vez que su mano sujetaba mi barbilla… intente jugar con su lengua, pero sus labios se separaron rápidamente, impidiéndome gozar de tan agradable presencia, y su voz, esta vez aún más suave, invadió mis oídos

- No te muevas, quédate así, sin juntar las rodillas,… espérame.

Y el silencio se unió a la oscuridad y me envolvió.
El tiempo pasaba….

¿cuanto tiempo?, minutos, tal vez una hora…

La posición se estaba volviendo incomoda, pero no mas incomoda que el latido que sentía en mí, las contracciones se hacían cada vez mas rápidas y la humedad empezaba a resbalar por la cara interna de mis muslos. Deseaba juntar mis rodillas, apretar mis muslos, inclinar mi cuerpo, llevar las manos a mi botón,…

Cuando, por fín, siento de nuevo su presencia… parece que acomodando una silla. Así, complacida por su vuelta la espera se me hace ahora mucho más dulce y serena.

Siento de nuevo como desliza su mano entre la cuerda de seda que aprisionaba mis muñecas, deshace el nudo liberándolas y como me toma de la mano y me conduce hacia el….

-Ven aquí. Sientate y rodea mi cuello con tus brazos.

De repente, me encuentro sentada sobre el.. a pocos cms de su cara, abierta completamente, la cara interna de mis rodillas sobre las suyas, que las tiene abiertas y mis brazos asidos sobre su cuello… la posición me encanta, porque le siento muy cerca, aunque no es una postura cómoda.. pero estoy completamente expuesta y abierta para él.

Apenas siento su respiración, cuando noto que sus dedos recorren mi vientre y se dirigen a mi sexo, deteniendose en mi clítoris, que esta enorme al solo contacto de sus dedos…que entran en mi sexo y salen a su antojo… siento el pinzado de mis pezones, pero todo mi deseo se concentra en sus dedos que hacen que me encienda cada vez más deprisa… no se cuanto tiempo aguantaré así, sin correrme…

Le digo que pare, que no voy a capaz de permanecer mucho tiempo más si sigue usándome de esa manera, pero recibo la unica respuesta que recibo es una aceleración de sus movimientos que hacen que esté apunto de explotar… ya solo deseo unirme a él y mi cadera sigue los movimientos de su mano que ya está casi dentro de mi.. tengo una inmensa necesi dad de besarle y correrme nada mas hacerlo…

Cuando de repente, siento su labios sobre los mios y libero mi orgasmo… este se mezcla de inmediato con una increíble punzada en mi clítoris… que hace que se mezclen dolor y placer en un unico punto y que liberen en mi un grito de placer como nunca había sentido ni creí que pudiese sentir….

All

10 comentarios:

Lunna dijo...

Palabra a palabra vas trasmitiendo la pasion que llevas encendida dentro de ti.
Un relato donde tu entrega va mas alla de las letras.

Besos.

Lunna.

AMOR dijo...

MI ALEXIA!!!!; BRAVO!!!!!!!!; BRAVO!!!!!!!!!!!!!!,BRAVO!!!!!!!!, BRAVISIMO!!!!!!!!!!!!, cuanta pasion, deseo, seduccion y lujuria se encierran en tu escrito.
Me quito el sombrero ya que es lo unico que me queda puesto.
BESAZOS mi REINA de las SUMISAS.
Te quiero preciosa!!!!!!!!!!!!!!

Señor Rojo dijo...

Sensual entrada. Llena de sutil erotismo.

Un saludo.

jjadde, seda roja de Gor dijo...

pude sentir y vibrar tu relato,tan bellamente escrito..

un regalo para el alma..

besos

facebooksexo.com dijo...

felicitarte por el blog!!
te agregue a mi directorio de blogs porno! Tu tambien puedes enlazarme y te recomendaremos!
Sigue así y suerte!

Yemaya dijo...

Tu entrega es asombrosa mi niña. Eres una diosa.Gracias por compartir tus momentos más intensos.
Un beso y un susurro con cariño

Rosaida dijo...

Me llega a través de los cinco sentidos. Un placer leerle.
Un beso desde mi Jardín.

Da_Mad_Blogger dijo...

YES SIR

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Enema Vidz
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pablo y oliver dijo...

Me has dejado sin aliento y seguro que a tu AMO lo tienes todo el dia bien duro.
Tremenda SUMISA.
Besos OLI

Jessi dijo...

ENCANTADOR, SENCILLAMENTE ESPLENDIDO.
ME GUSTO MUCHISIMO, HACES VER STO TAN DIFERENTE Y A LA VEZ TAN EXCITANTE.
UN BESO