miércoles

SUEÑOS DE NIÑO



SUEÑOS DE NIÑO
Se dirige, sin prisas, hacia esos cristales que ejercen de imán, desde el mismo momento en que había comenzado a hablar con ella, desde que se había instalado de forma permanente en su pequeño mundo de privacidad. Lo ha venido haciendo, de forma ávida y fiel, cada vez que entra en el centro comercial cercano a su casa, en donde está situada la pequeña tienda de lencería alegre, jovial y luminosa, que tanto le atrae.

Tiene la extraña sensación de que, tarde o temprano encontrará lo que busca. Y mientras, no pierde el tiempo, porque su mente se recrea imaginándola con las prendas que los maniquís mudos, inermes, sin vida, lucen con mucha menos gracia que ella. La imagina esbelta, pelirroja, liviana y confiada, mientras, sintiéndose observada, con deliberada parsimonia, y con una sonrisa y mirada engatusadoras, se prueba los diferentes modelitos que la hacen aún más deseable y atractiva, más sensual y luminosa, más bella y resplandeciente.

Como muchas tardes, con las manos llenas de bolsas, va hacia su nuevo dorado, más despacio de lo habitual, porque aún le duele el pie después del último percance doméstico… pero no le importa, porque sabe que los dolores se difuminarán como por arte de magia en cuanto evoque a su hada.

Ya desde lejos, se ha dado cuenta de que han vuelto a cambiar el escaparate, lo que provoca una sonrisa maliciosa en su semblante al disfrutar por anticipado los momentos que vivirá imaginando nuevos modelos con los que vestir a su muñeca.

Pero enseguida se da cuenta, de que esta vez un maniquí de pelo cobrizo, en una de las esquinas del escaparate, en un lugar secundario, llama poderosamente su atención, y, a unos metros del mismo, suelta de repente las bolsas y se dirige, hipnotizado, hacia lo que él sabe, es para ella.

No tiene dudas, es lo que estaba buscando, y, tiene la completa certeza de que, pese a la aparente sencillez de las prendas, estas solo han sido diseñadas para un único destino, el más hermoso de todos…

Pegado al cristal, como los niños ante el escaparate del regalo deseado, imagina por unos instantes lo bella y preciosa que está y, mientras lo luce, radiante, felina, seductora, para sus ojos, él se sumerge en su mirada de mujer dichosa y feliz, incrédula y maravillada a un tiempo, y disfruta de su alegría al sentirse de nuevo hermosa, deseada y especial, mientras comparten un instante más, uno de tantos otros llenos de magia que los esperan a los dos a la vuelta de la esquina.

Abre la puerta y entra en la tienda…

Y él, voyeur privilegiado, la goza en su plenitud.

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3 comentarios:

alexia {All} dijo...

Siempre seras un voyeur lleno de muy curiosas fantasías y para mi es un orgullo hacerlas realidad contigo mi Amo, por ello dejo aquí otro de sus relatos, a sus pies alexia{All}

Julia - Tu isla encantada dijo...

No me extraña que estés con él y te sientas tan feliz mi querida Alexia, y es que se nota que él también lo és y mucho, estando contigo.

Muy bonito escrito, lo describe todo tan bien, que me parece estar viéndolo pegado al cristal con esa sonrisa picarona que le arrancan sus pensamientos.

Mil besitos de ensueño para los dos,

Silencios dijo...

Mi Reina de las letras, gracias cielo.
Todavía ando pelin perdida y un poco cansada, pero en un tris, me he leído todas las entradas que me he perdido, además ya sabes que contigo aprendo un montón. Explicas muy bien todo, y me hace falta, jajaja.

Reina mil besos de caricias a tu corazón.