
Como algunas personas curiosas que buscan algo distinto quise saber que era esto del BDSM, hice una entrada a este mundillo de Amos y sumisas con la cabeza llena de mucha curiosidad y ganas pero también de dudas y temores, desde el primer día no pretendía otra cosa que explorar bajo mis normas y he de decir que entre a jugar con mis reservas, me propuse solo una cosa en concreto:
No extrañarme de nada y procurar abrir mi mente para lograr quedarme con lo que para mi era viable o posible, quizas por ello desde la primera hasta la ultima vez que entre a chatear me deje seducir con quien como yo hablaba de cosas que para mi merecian un respeto y sobre todo me mostraban un gran atractivo.
No puedo mentir, en mil ocasiones me calente y en otras muchas me desconecte desilucionada, con el paso de los días conoci Amos pues todas sabran que el genero masculino abunda y por medio de sus charlas comprendi hasta donde era real o fantasía, entre mis grandes fracasos destaco dar con un Amo y su estupenda sumisa experimentada, que me dejaron un desegradable sabor de boca, quizas porque no soy amiga de ir con prisas o sencillamente porque su sexo extremo me parecía y me lo sigue pareciendo incomodo ( por no dar detalles impropios que no viene a cuento). En ellos encontre lo que hace fracasar a tantas relaciones bdsm: La mentira, la falta de sentido común y la desesperación por llenar sus vidas con algo que termino costandole a ambos el equilibrio emocional.
Este es un tema al que me gustaría dedicarme con mas rigor pero no poseo si no mi humilde postura y desde ya digo por aclarar dudas, existen relaciones sin importar a que precio se dejan llevar por los ardores de lo extremo, poniendo en riesgo sus trabajos, sus vidas y su propia integridad, porque juegan con fuego y no siempre queman sus propias partes, también terminan ardiendo muchos junto con ellos.
A mi como dije antes esto me marco de una manera extraña pues aunque sabía que su relación es tan valida y tan adecuada como cualquier otra, me hizo retroceder y desvirtuar el magnetismo que sobre mi ejercía el bdsm.
Como de todo se aprende, me quede con dudas, miedos y normas para poder avanzar sin renunciar a saciar mis propios deseos, así di con dos grandes amigos Amos uno mi querido Dom y otro mi adorado Amo All, ambos representaron mi equilibrio, ya no por vivir sus experiencias con otro tipo de pautas, donde hasta hoy comparto muchas de sus visiones, si no tambien porque en ellos di con una parte que siempre logra cautivarme de un hombre y es
su enorme capacidad de darse.
Hablaría por horas de uno y otro pero solo quiero decir cosas que puedan valer para otras sumisas que se inician por este estupendo y fascinante camino de sexo.
Se encuentra la empatía, la comunicación, la verdad y el respeto...
solo y solo si se da con gente afín, con las ideas claras, con ganas e ilusiones de decir su verdad y compartir sus vivencias y eso casi siempre se intuye desde las primeras letras, no es necesario si no dejar pasar el tiempo, explorar y hablar mucho, porque no existe lo instantaneo al menos no en una sana relación que te aporte un cierto equilibrio, ese que te da muchos placeres y grandes momentos de lujuria...
Mis inicios como sumisa han sido duros y amables, llenos de normas y de caos, un mundo nuevo y plagado de sombras se a abierto para mi y he decir que me estremece, me sigue seduciendo, me hace vibrar y replantearme muchas cosas, porque mi sexualidad se ha quitado algunas caretas y lo que para mi es mas importante me permite seguir aprendiendo, sabiendo que no soy ni la mejor, ni la peor, simplemente soy yo misma y eso me gusta.
Besitos de canela picante para toda/os la/os que desean iniciar o continuar este ardiente camino...













